La Maravilla Hormonal del Embarazo, el Parto y la Lactancia

Por Veva Perales

Introducción

Hablar de embarazo y parto, sin considerar aquellos en que por experimento o voluntad exótica se realizan manipulaciones y modificaciones quirúrgicas para alterar las físicas naturalmente obsequiadas a los varones, es hablar naturalmente de acontecimientos propios las mujeres.

Casi en paralelo, al referirse a la mujer, brota en nuestra mente la figura de un elemento que caracteriza de manera radical a cada una de nosotras: las hormonas.

A pesar que los hombres también son el producto y la acción de una serie de combinaciones hormonales, en la mujer se presenta contundente el fenómeno hormonal como el elemento sustancial que permite a la mujer convertirse en el medio de creación de vida, y con ello de la esperanza de permanencia de la raza humana.

Por una parte, le brindan a la mujer la esencia de su género y por otra le obsequian la posibilidad de ser el punto de sostén de la vida humana.

¿Qué es una hormona?

Es una sustancia producida por una glándula o por síntesis y que actúa en órganos o tejidos situados a distancia, siendo transportada por la sangre. Las hormonas son segregadas por determinados tejidos (placenta, hipotálamo, etc.) y particularmente por las glándulas endócrinas, cada una de las cuales puede segregar numerosas hormonas.

Una de las principales funciones que se les asigna a estas sustancias, es precisamente el mover, accionar, excitar.

En la mayoría de los textos, se les considera como agentes químicos que son vertidas en la circulación sanguínea, que actúan a distancia, generando cambios en células o sistemas y en su comportamiento. Además se les identifica como derivadas o producidas por determinadas células o tejidos “endocrinos” específicos, a los cuales se les denomina glándulas.

En complemento a lo anterior, es necesario entonces responder a la pregunta: ¿Qué es endócrino?

Endocrino se dice de la glándula que produce hormonas o secreciones que se vierten directamente en la sangre, como la hipófisis, el tiroides, los ovarios, los testículos y las suprarrenales, o bien, del sistema que conjunta o integra a estos órganos. Así, el conjunto de éstos sería un sistema endócrino.


Principales Órganos Secretores de Hormonas.

Cuando la mujer no se encuentra embarazada, son la Hipófisis, la tiroides, paratiroides, las glándulas suprarrenales, el páncreas y los ovarios, los que se encuentran secretando hormonas.

A la llegada del embarazo (con la implantación del óvulo y su desarrollo hasta alcanzar su nivel de embrión y feto), empiezan además a participar en este complejo proceso, la placenta y el propio bebé. Después de todo, él está física, emocional y energéticamente ligado a la madre.

La interacción de estos órganos, conformando ya un sistema del cuerpo, mantiene el bienestar de la mujer, influye en la regulación de su crecimiento, desarrollo, reproducción, comportamiento y envejecimiento. En su momento, también un medio del embarazo, que le permite evolucionar de manera sana.

En el organismo humano, las funciones necesarias para su subsistencia son realizadas gracias a la capacidad de producir hormonas, las cuales circulan por la sangre, libres o con proteínas transportadoras, dirigiéndose hacia diversas células para regular su desempeño.

¿Cuál es la función o papel de las Hormonas?

Cada una de las hormonas que son secretadas en nuestro cuerpo, cumple con directa o indirectamente una finalidad o función. Algunas de ellas, contribuyen a la secreción de otras hormonas, cuyos efectos serán más palpables. Por ejemplo, algunas hormonas influyen desde la evolución intrauterina a determinar el sexo del bebé; otras, participan en la aparición y desarrollo de los caracteres sexuales secundarios; algunas más, regulan el estado de ánimo, hasta la inducción del sueño; otras tantas, interactúan en el sostenimiento de las funciones vitales del organismo humano como la transportación y absorción de nutrientes; el desarrollo de los huesos o el crecimiento en general; en el aspecto que nos interesa, el embarazo, contribuyen desde la formación de los órganos reproductores, la emisión de los gametos femeninos y masculinos, la implantación y no rechazo del óvulo fecundado; el mantenimiento del embarazo, la alimentación del bebé, su salida del recinto materno (útero) para llegar a nuestro mundo y hasta su alimentación.

La finalidad de este artículo, no es realizar un análisis científico no exhaustivo de las hormonas y sus funciones. Lo que se pretende como objetivo, es dar a conocer las principales hormonas y la forma en que cada una participa en las diferentes fases de formación y alimentación de una nueva vida: embarazo, parto y lactancia.

Principales hormonas del Embarazo y funciones que cumplen.

Gonadotrofina Coriónica Humana (hGC).- Una de sus principales funciones es el rescate y mantenimiento del cuerpo amarillo; es decir, la producción continua de progesterona, así como la secreción de relaxina. Se le conoce incluso como la hormona del embarazo, pues con su detección se puede diagnosticar la existencia de un embarazo.


Progesterona.- Es una de las hormonas que participan directamente en el embarazo. Entre otras funciones, transforma el para la implantación o nidación del bebé, convierte el moco cervical espeso, durante la implantación y la gestación, disminuye la respuesta inmune materna para permitir la aceptación del embarazo, disminuye la contractilidad uterina y reduce el peristaltismo favoreciendo, la absorción de nutrientes.

Relaxina.- Promueve la relajación del útero, los ligamentos pélvicos y de la sínfisis púbica. Se le atribuye la conducta “físico -mermada” de la mujer.

Inhibina.- Inhibe a la FSH y por tanto impide la ovulación.

Estrógenos.- Son las hormonas responsables de las características sexuales femeninas tales como desarrollo de las mamas y el ciclo menstrual. Influyen y participan en el crecimiento y cambios del útero, endometrio, cervix, vagina, y senos.

Lactógeno Placentario (hPL).- Es un mecanismo de seguridad que garantiza el suministro de nutrientes al bebé; estimula el desarrollo y preparación de los senos, para producir leche al nacimiento del bebé.

Fernando Lamaze, en su obra Parto Sin dolor, refiriéndose al efecto hormonal en el embarazo menciona: La placenta, totalmente formada al cuarto mes del embarazo, asegura los cambios respiratorios y nutritivos durante la vida uterina del feto (oxígeno, agua, sales, sustancias albuminoides, etc.). También deja pasar hormonas y vitaminas y a su vez, fabrica sus propias sustancias hormonales.

Para Elizabeth Bing, los cambios hormonales en el embarazo son esencialmente los mismos cambios que se dan en la excitación sexual. El congestionamiento de los senos y de los tejidos de los genitales con sangre extra, la lubricación de la vagina, el incremento en la producción de esteroides y estrógenos, son síntomas asociados con la excitación sexual y sin embargo, forman parte del estado básico del cuerpo de la mujer embarazada, agrega.

Principales hormonas del Parto y funciones que cumplen.

El parto por sí solo, representa todo un acontecimiento mágico, místico, emotivo y energético. Los científicos se han esforzado en tratar de explicar los procesos físico químicos que acontecen en él, pero la maravilla de la naturaleza y el poder de la fuerza suprema que nos regaló la vida a través de esta vivencia, está más allá de cualquier explicación humana.

A continuación, mencionaré brevemente algunas observaciones de expertos, respecto del comportamiento hormonal que desencadena y acompaña al nacimiento de los seres humanos, mediante el parto.

Ibonne Olza explica el parto de la siguiente manera: “El parto es un acto sexual, o incluso la culminación del mismo tras nueve meses de gestación. Los humanos somos mamíferos y parimos como tales. El parto es un momento amoroso en el que intervienen las mismas hormonas que cuando hacemos el amor.

Según Michel Odent,” Para dar a luz a sus bebés mediante el proceso del parto, las hembras de los mamíferos tienen que segregar determinadas hormonas, las mismas que intervienen en el parto de un ser humano; las segregan las estructuras más primitivas del cerebro, comunes a todos los mamíferos. Son estas semejanzas, pues, las que deberían constituir el punto de partida para intentar comprender el proceso del parto en nuestra especie”.

Este reconocido médico francés, argumenta también: “El proceso del parto es un proceso cerebral. La parte del cerebro activa durante el parto es la primitiva, antigua, la que tenemos en común con el resto de los mamíferos. Es el cerebro antiguo el que debe segregar las hormonas necesarias para producir contracciones uterinas eficaces” .

Raquel Schallman (reconocida partera argentina), lo describe como un acontecimiento de inmensas dimensiones. Según ésta: “En el parto hay un estallido múltiple, una impresionante alteración hormonal. Es como una imagen de fuegos artificiales, porque suceden muchísimas cosas”.

Hormona Liberadora de Corticotrofina.- Se le atribuye la relajación de los músculos lisos, como la contracción del útero para el inicio del Trabajo de parto.

Progesterona.- Disminuye su producción, lo que da pauta para iniciar el trabajo de parto pues, deja de inhibir las contracciones. Aumenta la producción de hormona luteinizante y folículo estimulante, lo que conlleva al aumento de los niveles de estrógeno.

Estrógeno.- Su aumento, inicia las contracciones uterinas, ayudando a que las células musculares del útero, se sincronicen, para la contracción. Promueve también a la placenta para que secrete enzimas que degraden el colágeno del cuello uterino (tapón), lo que ablanda, borra y dilata progresivamente y termina abriéndose por efecto de la presión ejercida por la cabeza del bebé.

Cortisol.- Es una hormona de la familia de los glucocorticoides (hormonas del estrés), es producido el bebe, ante las contracciones y asegura que sus pulmones se liberen del agua que los llenaba durante su formación. Existe incluso una teoría que sostiene el inicio del trabajo de parto, con esta liberación hormonal cuando el bebé ya está listo para nacer.

Adrenalina.- Es la hormona de la autodefensa, de la alerta, del reflejo de huída, del estrés. En los casos de tensión, lo que genera, es la disminución o desaparición de las contracciones.



Barbara Harper, señala: La noradrenalina y las catecolaminas, hormonas segregadas por el estrés aumentan la presión sanguínea y pueden inhibir o aminorar la labor.
Ibonne Olza al cuando habla del papel de la Adrenalina en el parto, comenta: Es la hormona del estrés. Aumenta la tensión arterial de manera significativa. Durante el trabajo de parto, si existen altos niveles de adrenalina, se endurece el cérvix, retrasando la dilatación y haciéndola más dolorosa. En el expulsivo, hay un aumento de los niveles de adrenalina, que favorece el reflejo de expulsión fetal, y el posterior inicio del vínculo.

No obstante, llegado el momento adecuado, la Adrenalina incentiva lo que Odent denominó el reflejo de eyección; que es la salida del bebé.

El Dr. Odent, apunta: La adrenalina es la hormona del miedo y del frío; envía más sangre a los músculos y libera la energía necesaria para luchar o huir. Empecé a reflexionar y tratar de interpretar este fenómeno en otras situaciones de “descarga de adrenalina”.

En un análisis más a detalle, en cuanto al papel de la adrenalina en el parto, menciona: “Llegué a la noción de “miedo fisiológico”. Es como si en cierta fase del parto, en el momento en que hay un cambio brusco del equilibrio hormonal, fuera normal sentir miedo. Y este miedo tiene una función”.

Endorfinas.- El ser humano está concebido naturalmente para hacer poder vivir las diferentes etapas de su vida. Tratándose de las mujeres, la naturaleza nos proveyó de una “analgesia” propia: las endorfinas; las inhibidoras del dolor. Estas hormonas, son segregadas por el cerebro en momentos de “sufrimiento o dolor”, para que éste sea aminorado. Actúan reduciendo la percepción de lo doloroso y modificándolo por un estado de tranquilidad y bienestar.


Cuando alude a las endorfinas como hormonas del parto, Ibonne Olza indica: Son las sustancias del placer, de efecto similar a la morfina, liberadas por el cerebro en situaciones especiales que producen dolor. También provocan la liberación de prolactina.”

La propia Bárbara Harper sostiene: Cuando una mujer en trabajo de parto se relaja en agua templada, libre del peso de la fuerza de gravedad, con la estimulación sensorial reducida, su cuerpo está menos propenso a emitir las hormonas relacionadas con la tensión. Esto permite que su cuerpo produzca inhibidores del dolor ?endorfinas? para complementar la labor.

Oxitocina.- Es una de las hormonas más conocidas y difundidas en cuanto a su participación en el embarazo. Conocida como la hormona de la sexualidad, de la felicidad, del amor. Ayuda a la producción de otras hormonas por retroalimentación positiva: las prostaglandinas; participa en la dilatación del cérvix y colabora con las contracciones del útero para favorecer el parto.

Casi la totalidad de los especialistas en la atención de la mujer durante el embarazo y parto, resaltan el importante papel que desempeña la oxitocina. Por encima de todo, alientan a la mujer embarazada y a quienes interactúan con ella, a que, a través de su conducta y comportamiento natural y relajado ante la evolución del trabajo de parto, defienda la producción fisiológica de esta hormona y no mediante sustituto sintético; es decir, oxitocina artificial, suministrada en inyección o suero.

La razón es muy simple: lo natural es mejor, pero además, la oxitocina sintética puede generar contracciones de mayor intensidad y consecuentemente, de mayor dolor, que incluso podrían derivar en la cesárea por dificultad para soportar el trabajo de parto bajo esas condiciones de estrés y dolor causados por el efecto de hormonas sintéticas.




Michel Odent, en cada una de sus obras y ponencias, destaca la característica de intimidad de la mujer para el adecuado desarrollo del trabajo de parto; en específico, para segregar oxitocina y que ésta colabore de forma adecuada con madre e hijo para el momento del nacimiento. En su libro el bebé es un mamífero, escribe: “Desde la experiencia de mujeres que no se sintieron observadas dando a luz y que lo hicieron con absoluta libertad he llegado a comprender que la posición en sí misma no tiene importancia; lo que realmente importa es el equilibrio hormonal de la madre.”

La oxitocina también juega un papel importante en el enamoramiento de la madre y el bebé al momento del nacimiento. Genera en la mujer un estado de “captación” del momento, haciendo que el nacimiento sea un acontecimiento perdurable en su memoria.

Por ello, en búsqueda de apoyar y defender los derechos de las mujeres en cuanto a los procedimientos innecesarios, Ibonne Olza destaca: “Para entender por qué queda tan grabada la cesárea nos conviene recordar todo lo que sucede en el momento del parto desde un punto de vista hormonal. La oxitocina actúa en el cerebro de la madre, preparándola especialmente para el primer encuentro con su hijo. Cuando después del trabajo de parto un bebé sale, su cerebro está impregnado de oxitocina y endorfinas, igual que el de s u madre. Se produce lo que los científicos llaman el imprinting o impronta, que viene a ser el flechazo o el sello del vínculo más fuerte que tenemos.”


Principales hormonas de la Lactancia Materna y funciones que cumplen.

La lactancia materna, es el paso maternal normal que sigue al parto. Si fue natural, mejor. Las hormonas en este proceso tan emotivo e íntimo de madre e hijo, desempeñan un papel trascendental para el éxito de este hermoso arte y don que se otorgó a la mujer; y por supuesto, para la plena salud del bebé, obsequiando así felicidad a toda la familia.

De entrada, conviene destacar que “Las hormonas relacionadas con la alimentación al seno causan relajación y sentimientos de regocijo y ternura.
Que lo más natural, es buscar que el bebé se prenda al pecho de su mamá. “Cuando el bebé chupa el pecho estimula la emisión inmediata de dos hormonas que son muy importantes para la recuperación y salud posnatal de la madre. Las hormonas, oxitocina y prolactina trabajan juntas para estimular la producción de la leche.”

Prolactina. “Es la hormona productora de la leche materna. Genera estados agresivos, en ciertas circunstancias. Inhibe la líbido (deseo sexual) en ambos sexos. Engendra estados de sumisión, de subordinación y de cierta ansiedad. Con estas acciones, junto con la oxitocina, orienta a la madre hacia el cuidado y la atención del bebé.”

La prolactina, es considerada como la hormona de la ”maternidad” pues genera en la mujer un estado de “sumisión” a las necesidades de alimentación del bebé. Según la Liga internacional de la leche, Una de las explicaciones de la efectividad de la lactancia materna radica en el hecho de que una madre que amamanta es físicamente distinta de una que no lo hace; su estado hormonal es diferente, pues cuenta con un nivel más elevado de prolactina: la hormona “materna”.

Oxitocina.- En estrecha vinculación con el momento del parto, la oxitocina interviene produciendo en la mamá sensaciones de amor y bienestar por alimentar a su bebé, colaborando así con la segregación de la prolactina. “Se libera antes y durante la tetada y hace posible el reflejo de eyección de la leche; en la leche humana hay oxitocina, y el bebé la absorbe cuando mama.”

En esa interacción armónica, integrando a lo que los médicos denominan “binomio”, mejor dicho, mamá y bebé, estas dos hormonas armonizan y equilibran el sistema nervioso de la madre, dándole oportunidad de gozar de la experiencia de la lactancia. Al momento de amamantar son secretadas las hormonas prolactina y oxitocina. La prolactina hace que las células produzcan leche, mientras que la oxitocina la conduce desde los alveolos hasta los ductos. Cuando la oxitocina es secretada, células en forma de cinta alrededor del pezón lo constriñen y excretan una mayor concentración de glóbulos y proteínas grasas presentes en la leche posterior. Este es el reflejo que algunas madres sienten como hormigueo, calambres o piquetes en los senos. Otras sólo notan un cambio en el ritmo de succión del bebé. El reflejo libera la leche madura, una sabrosa gratificación a una lactancia continua y la paciencia por mantener a su bebé succionando.

Estrógenos y progesterona.- Durante el embarazo, inhibe la producción de la leche (la progesterona). Cuando baja el nivel de estas hormonas, aparece la prolactina. La producción de leche de la madre aumenta con rapidez y siente llenos sus senos. La succión vigorosa el bebé es lo que mantiene la producción de leche.

Adrenalina.- La relación que tiene esta hormona con la lactancia, no es positiva; por el contrario. Cuando esta hormona aparece, afecta de manera considerable la alimentación al seno materno, reduciendo la producción de leche. De ahí la importancia de permanecer tranquila, para evitar que la adrenalina se apodere del organismo de la mujer y perjudique al bebé.

La liga internacional de la leche, advierte: “El cansancio, la fatiga y el estrés vivido por la madre pueden por sí solos inhibir la producción de la hormona prolactina”.

Casi para concluir, no podemos pasar por alto la recomendación: “El uso de hormonas en las primeras etapas de la lactancia puede igualmente reducir la producción de leche y afectar el aumento de peso del bebé.”


Conclusiones.

• La mujer es el producto de una mezcla entre un regalo divino y una magistral creación de la naturaleza.

• Las hormonas, forman parte de la naturaleza propia de la mujer. No sólo influyen en su estado de ánimo, son la llave y clave de un funcionamiento maravilloso capaz de generar vida y alimentar a un ser humano.

• Son una infinidad de hormonas las que participan para que se lleve a cabo el embarazo, el parto y la lactancia; de hecho, previo a esto, desde la formación de los seres y el desarrollo y evolución o maduración.

• No existe una hormona más importante que otra. Todas deben convivir en un sano equilibrio.

• Incluso aquellas que parecen “dañinas” como la adrenalina, cumplen una función importante, como ejemplo, el reflejo de eyección del bebé.

• Por supuesto, la segregación natural de hormonas por parte de la mujer, será mejor que recibirlas vía intravenosa o ingeridas.


Bibliografía.

El parto sin dolor, Método Psicoprofiláctico. Fernando Lamaze.
El bebé es un mamífero, Michel Odent.
Parir en libertad, Raquel Schallman.
Opciones para un parto suave, Barbara Harper.
El amor durante el embarazo, Elizabeth Bing y Lobby Colman.
Parto y nacimiento, Penny Simkin.
Nacer por cesárea? Ibone Olsa – Enrique Lebrero, Ed. Norma
El arte femenino de amamantar, La liga de la leche internacional.
Williams de Obstetricia, Cunninghan, Mc Donalds, Gamm y otros.
Principales hormonas del Embarazo y funciones que cumplen.

Gonadotrofina Coriónica Humana (hGC).- Una de sus principales funciones es el rescate y mantenimiento del cuerpo amarillo; es decir, la producción continua de progesterona, así como la secreción de relaxina. Se le conoce incluso como la hormona del embarazo, pues con su detección se puede diagnosticar la existencia de un embarazo.


Progesterona.- Es una de las hormonas que participan directamente en el embarazo. Entre otras funciones, transforma el para la implantación o nidación del bebé, convierte el moco cervical espeso, durante la implantación y la gestación, disminuye la respuesta inmune materna para permitir la aceptación del embarazo, disminuye la contractilidad uterina y reduce el peristaltismo favoreciendo, la absorción de nutrientes.

Relaxina.- Promueve la relajación del útero, los ligamentos pélvicos y de la sínfisis púbica. Se le atribuye la conducta “físico -mermada” de la mujer.

Inhibina.- Inhibe a la FSH y por tanto impide la ovulación.

Estrógenos.- Son las hormonas responsables de las características sexuales femeninas tales como desarrollo de las mamas y el ciclo menstrual. Influyen y participan en el crecimiento y cambios del útero, endometrio, cervix, vagina, y senos.

Lactógeno Placentario (hPL).- Es un mecanismo de seguridad que garantiza el suministro de nutrientes al bebé; estimula el desarrollo y preparación de los senos, para producir leche al nacimiento del bebé.

Fernando Lamaze, en su obra Parto Sin dolor, refiriéndose al efecto hormonal en el embarazo menciona: La placenta, totalmente formada al cuarto mes del embarazo, asegura los cambios respiratorios y nutritivos durante la vida uterina del feto (oxígeno, agua, sales, sustancias albuminoides, etc.). También deja pasar hormonas y vitaminas y a su vez, fabrica sus propias sustancias hormonales.

Para Elizabeth Bing, los cambios hormonales en el embarazo son esencialmente los mismos cambios que se dan en la excitación sexual. El congestionamiento de los senos y de los tejidos de los genitales con sangre extra, la lubricación de la vagina, el incremento en la producción de esteroides y estrógenos, son síntomas asociados con la excitación sexual y sin embargo, forman parte del estado básico del cuerpo de la mujer embarazada, agrega.

Principales hormonas del Parto y funciones que cumplen.

El parto por sí solo, representa todo un acontecimiento mágico, místico, emotivo y energético. Los científicos se han esforzado en tratar de explicar los procesos físico químicos que acontecen en él, pero la maravilla de la naturaleza y el poder de la fuerza suprema que nos regaló la vida a través de esta vivencia, está más allá de cualquier explicación humana.

A continuación, mencionaré brevemente algunas observaciones de expertos, respecto del comportamiento hormonal que desencadena y acompaña al nacimiento de los seres humanos, mediante el parto.

Ibonne Olza explica el parto de la siguiente manera: “El parto es un acto sexual, o incluso la culminación del mismo tras nueve meses de gestación. Los humanos somos mamíferos y parimos como tales. El parto es un momento amoroso en el que intervienen las mismas hormonas que cuando hacemos el amor.

Según Michel Odent,” Para dar a luz a sus bebés mediante el proceso del parto, las hembras de los mamíferos tienen que segregar determinadas hormonas, las mismas que intervienen en el parto de un ser humano; las segregan las estructuras más primitivas del cerebro, comunes a todos los mamíferos. Son estas semejanzas, pues, las que deberían constituir el punto de partida para intentar comprender el proceso del parto en nuestra especie”.

Este reconocido médico francés, argumenta también: “El proceso del parto es un proceso cerebral. La parte del cerebro activa durante el parto es la primitiva, antigua, la que tenemos en común con el resto de los mamíferos. Es el cerebro antiguo el que debe segregar las hormonas necesarias para producir contracciones uterinas eficaces” .

Raquel Schallman (reconocida partera argentina), lo describe como un acontecimiento de inmensas dimensiones. Según ésta: “En el parto hay un estallido múltiple, una impresionante alteración hormonal. Es como una imagen de fuegos artificiales, porque suceden muchísimas cosas”.

Hormona Liberadora de Corticotrofina.- Se le atribuye la relajación de los músculos lisos, como la contracción del útero para el inicio del Trabajo de parto.

Progesterona.- Disminuye su producción, lo que da pauta para iniciar el trabajo de parto pues, deja de inhibir las contracciones. Aumenta la producción de hormona luteinizante y folículo estimulante, lo que conlleva al aumento de los niveles de estrógeno.

Estrógeno.- Su aumento, inicia las contracciones uterinas, ayudando a que las células musculares del útero, se sincronicen, para la contracción. Promueve también a la placenta para que secrete enzimas que degraden el colágeno del cuello uterino (tapón), lo que ablanda, borra y dilata progresivamente y termina abriéndose por efecto de la presión ejercida por la cabeza del bebé.

Cortisol.- Es una hormona de la familia de los glucocorticoides (hormonas del estrés), es producido el bebe, ante las contracciones y asegura que sus pulmones se liberen del agua que los llenaba durante su formación. Existe incluso una teoría que sostiene el inicio del trabajo de parto, con esta liberación hormonal cuando el bebé ya está listo para nacer.

Adrenalina.- Es la hormona de la autodefensa, de la alerta, del reflejo de huída, del estrés. En los casos de tensión, lo que genera, es la disminución o desaparición de las contracciones.

Barbara Harper, señala: La noradrenalina y las catecolaminas, hormonas segregadas por el estrés aumentan la presión sanguínea y pueden inhibir o aminorar la labor.
Ibonne Olza al cuando habla del papel de la Adrenalina en el parto, comenta: Es la hormona del estrés. Aumenta la tensión arterial de manera significativa. Durante el trabajo de parto, si existen altos niveles de adrenalina, se endurece el cérvix, retrasando la dilatación y haciéndola más dolorosa. En el expulsivo, hay un aumento de los niveles de adrenalina, que favorece el reflejo de expulsión fetal, y el posterior inicio del vínculo.

No obstante, llegado el momento adecuado, la Adrenalina incentiva lo que Odent denominó el reflejo de eyección; que es la salida del bebé.

El Dr. Odent, apunta: La adrenalina es la hormona del miedo y del frío; envía más sangre a los músculos y libera la energía necesaria para luchar o huir. Empecé a reflexionar y tratar de interpretar este fenómeno en otras situaciones de “descarga de adrenalina”.

En un análisis más a detalle, en cuanto al papel de la adrenalina en el parto, menciona: “Llegué a la noción de “miedo fisiológico”. Es como si en cierta fase del parto, en el momento en que hay un cambio brusco del equilibrio hormonal, fuera normal sentir miedo. Y este miedo tiene una función”.

Endorfinas.- El ser humano está concebido naturalmente para hacer poder vivir las diferentes etapas de su vida. Tratándose de las mujeres, la naturaleza nos proveyó de una “analgesia” propia: las endorfinas; las inhibidoras del dolor. Estas hormonas, son segregadas por el cerebro en momentos de “sufrimiento o dolor”, para que éste sea aminorado. Actúan reduciendo la percepción de lo doloroso y modificándolo por un estado de tranquilidad y bienestar.

Cuando alude a las endorfinas como hormonas del parto, Ibonne Olza indica: Son las sustancias del placer, de efecto similar a la morfina, liberadas por el cerebro en situaciones especiales que producen dolor. También provocan la liberación de prolactina.”

La propia Bárbara Harper sostiene: Cuando una mujer en trabajo de parto se relaja en agua templada, libre del peso de la fuerza de gravedad, con la estimulación sensorial reducida, su cuerpo está menos propenso a emitir las hormonas relacionadas con la tensión. Esto permite que su cuerpo produzca inhibidores del dolor ?endorfinas? para complementar la labor.

Oxitocina.- Es una de las hormonas más conocidas y difundidas en cuanto a su participación en el embarazo. Conocida como la hormona de la sexualidad, de la felicidad, del amor. Ayuda a la producción de otras hormonas por retroalimentación positiva: las prostaglandinas; participa en la dilatación del cérvix y colabora con las contracciones del útero para favorecer el parto.

Casi la totalidad de los especialistas en la atención de la mujer durante el embarazo y parto, resaltan el importante papel que desempeña la oxitocina. Por encima de todo, alientan a la mujer embarazada y a quienes interactúan con ella, a que, a través de su conducta y comportamiento natural y relajado ante la evolución del trabajo de parto, defienda la producción fisiológica de esta hormona y no mediante sustituto sintético; es decir, oxitocina artificial, suministrada en inyección o suero.

La razón es muy simple: lo natural es mejor, pero además, la oxitocina sintética puede generar contracciones de mayor intensidad y consecuentemente, de mayor dolor, que incluso podrían derivar en la cesárea por dificultad para soportar el trabajo de parto bajo esas condiciones de estrés y dolor causados por el efecto de hormonas sintéticas.

Michel Odent, en cada una de sus obras y ponencias, destaca la característica de intimidad de la mujer para el adecuado desarrollo del trabajo de parto; en específico, para segregar oxitocina y que ésta colabore de forma adecuada con madre e hijo para el momento del nacimiento. En su libro el bebé es un mamífero, escribe: “Desde la experiencia de mujeres que no se sintieron observadas dando a luz y que lo hicieron con absoluta libertad he llegado a comprender que la posición en sí misma no tiene importancia; lo que realmente importa es el equilibrio hormonal de la madre.”

La oxitocina también juega un papel importante en el enamoramiento de la madre y el bebé al momento del nacimiento. Genera en la mujer un estado de “captación” del momento, haciendo que el nacimiento sea un acontecimiento perdurable en su memoria.

Por ello, en búsqueda de apoyar y defender los derechos de las mujeres en cuanto a los procedimientos innecesarios, Ibonne Olza destaca: “Para entender por qué queda tan grabada la cesárea nos conviene recordar todo lo que sucede en el momento del parto desde un punto de vista hormonal. La oxitocina actúa en el cerebro de la madre, preparándola especialmente para el primer encuentro con su hijo. Cuando después del trabajo de parto un bebé sale, su cerebro está impregnado de oxitocina y endorfinas, igual que el de s u madre. Se produce lo que los científicos llaman el imprinting o impronta, que viene a ser el flechazo o el sello del vínculo más fuerte que tenemos.”


Principales hormonas de la Lactancia Materna y funciones que cumplen.

La lactancia materna, es el paso maternal normal que sigue al parto. Si fue natural, mejor. Las hormonas en este proceso tan emotivo e íntimo de madre e hijo, desempeñan un papel trascendental para el éxito de este hermoso arte y don que se otorgó a la mujer; y por supuesto, para la plena salud del bebé, obsequiando así felicidad a toda la familia.

De entrada, conviene destacar que “Las hormonas relacionadas con la alimentación al seno causan relajación y sentimientos de regocijo y ternura.
Que lo más natural, es buscar que el bebé se prenda al pecho de su mamá. “Cuando el bebé chupa el pecho estimula la emisión inmediata de dos hormonas que son muy importantes para la recuperación y salud posnatal de la madre. Las hormonas, oxitocina y prolactina trabajan juntas para estimular la producción de la leche.”

Prolactina. “Es la hormona productora de la leche materna. Genera estados agresivos, en ciertas circunstancias. Inhibe la líbido (deseo sexual) en ambos sexos. Engendra estados de sumisión, de subordinación y de cierta ansiedad. Con estas acciones, junto con la oxitocina, orienta a la madre hacia el cuidado y la atención del bebé.”

La prolactina, es considerada como la hormona de la ”maternidad” pues genera en la mujer un estado de “sumisión” a las necesidades de alimentación del bebé. Según la Liga internacional de la leche, Una de las explicaciones de la efectividad de la lactancia materna radica en el hecho de que una madre que amamanta es físicamente distinta de una que no lo hace; su estado hormonal es diferente, pues cuenta con un nivel más elevado de prolactina: la hormona “materna”.

Oxitocina.- En estrecha vinculación con el momento del parto, la oxitocina interviene produciendo en la mamá sensaciones de amor y bienestar por alimentar a su bebé, colaborando así con la segregación de la prolactina. “Se libera antes y durante la tetada y hace posible el reflejo de eyección de la leche; en la leche humana hay oxitocina, y el bebé la absorbe cuando mama.”

En esa interacción armónica, integrando a lo que los médicos denominan “binomio”, mejor dicho, mamá y bebé, estas dos hormonas armonizan y equilibran el sistema nervioso de la madre, dándole oportunidad de gozar de la experiencia de la lactancia. Al momento de amamantar son secretadas las hormonas prolactina y oxitocina. La prolactina hace que las células produzcan leche, mientras que la oxitocina la conduce desde los alveolos hasta los ductos. Cuando la oxitocina es secretada, células en forma de cinta alrededor del pezón lo constriñen y excretan una mayor concentración de glóbulos y proteínas grasas presentes en la leche posterior. Este es el reflejo que algunas madres sienten como hormigueo, calambres o piquetes en los senos. Otras sólo notan un cambio en el ritmo de succión del bebé. El reflejo libera la leche madura, una sabrosa gratificación a una lactancia continua y la paciencia por mantener a su bebé succionando.

Estrógenos y progesterona.- Durante el embarazo, inhibe la producción de la leche (la progesterona). Cuando baja el nivel de estas hormonas, aparece la prolactina. La producción de leche de la madre aumenta con rapidez y siente llenos sus senos. La succión vigorosa el bebé es lo que mantiene la producción de leche.

Adrenalina.- La relación que tiene esta hormona con la lactancia, no es positiva; por el contrario. Cuando esta hormona aparece, afecta de manera considerable la alimentación al seno materno, reduciendo la producción de leche. De ahí la importancia de permanecer tranquila, para evitar que la adrenalina se apodere del organismo de la mujer y perjudique al bebé.

La liga internacional de la leche, advierte: “El cansancio, la fatiga y el estrés vivido por la madre pueden por sí solos inhibir la producción de la hormona prolactina”.

Casi para concluir, no podemos pasar por alto la recomendación: “El uso de hormonas en las primeras etapas de la lactancia puede igualmente reducir la producción de leche y afectar el aumento de peso del bebé.”


Conclusiones.

• La mujer es el producto de una mezcla entre un regalo divino y una magistral creación de la naturaleza.

• Las hormonas, forman parte de la naturaleza propia de la mujer. No sólo influyen en su estado de ánimo, son la llave y clave de un funcionamiento maravilloso capaz de generar vida y alimentar a un ser humano.

• Son una infinidad de hormonas las que participan para que se lleve a cabo el embarazo, el parto y la lactancia; de hecho, previo a esto, desde la formación de los seres y el desarrollo y evolución o maduración.

• No existe una hormona más importante que otra. Todas deben convivir en un sano equilibrio.

• Incluso aquellas que parecen “dañinas” como la adrenalina, cumplen una función importante, como ejemplo, el reflejo de eyección del bebé.

• Por supuesto, la segregación natural de hormonas por parte de la mujer, será mejor que recibirlas vía intravenosa o ingeridas.


Bibliografía.

El parto sin dolor, Método Psicoprofiláctico. Fernando Lamaze.
El bebé es un mamífero, Michel Odent.
Parir en libertad, Raquel Schallman.
Opciones para un parto suave, Barbara Harper.
El amor durante el embarazo, Elizabeth Bing y Lobby Colman.
Parto y nacimiento, Penny Simkin.
Nacer por cesárea? Ibone Olsa – Enrique Lebrero, Ed. Norma
El arte femenino de amamantar, La liga de la leche internacional.
Williams de Obstetricia, Cunninghan, Mc Donalds, Gamm y otros.